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5.9.14


Estamos en septiembre y toca ponerse manos a la obra. Manos a la lana... We are coming... 

25.8.14


 




A todos aquellos que me preguntan qué tal fue la boda les digo que me levanto cada día deseando estar de nuevo en la semana del 12 de julio. No porque saliese mal sino porque salió tan bien que querría tener mi propia semana de la marmota y volver una y otra vez a aquel día... Como el botoncito de rebobinar el tiempo todavía no se ha inventado, muchas de las veces que estoy sola en casa me pongo a mirar las fotos para ver si soy capaz de elegir, entre tantas, las que formarán parte de nuestro álbum. Y si escoger 150 fotos ya me/nos resulta complicado, hacer una pequeña selección para esta entrada ya me resulta imposible. Y creerme, llevo semanas intentando decidirme sin tener la sensación que las que dejo sin subir son mejores que las elegidas... Y como sé que esa sensación no va a desaparecer espero que estas fotos os gusten y os hagan llegar un poquito de la felicidad de ese 12 de julio de 2014. 

Gracias a Anjana y Diego por involucrarse tanto con nosotros y como ya os hemos dicho en más de una ocasión... fuisteis 2 invitados más aquel día... Nos hicisteis sentir más que cómodos con una cámara delante y detrás de nosotros desde las 11 de la mañana hasta bien entrada la noche... no somos capaces de imaginar ese día con unas fotos que no sean las vuestras! 

25.7.14

                                      

Difícil ha sido seleccionar unas pocas fotos de nuestro viaje a Copenhague para no tener que estar haciendo volumen 1, volumen 2 y volumen 3... Por eso, me he sentado a pensar qué había sido lo que más me había gustado del viaje y buscar las imágenes que pudieran representarlo... y al final, es lo que he hecho, lo que implica que me dejo muchas cosas sin mostrar pero, oye, estamos en verano y no nos apetece mucho estar frente a la pantalla de un ordenador pegados viendo las tropecientas fotografías de un viaje ajeno, así que "lo breve si bueno, dos veces bueno".

Y resumiendo y yendo de arriba abajo...
- La ciudad estaba llena de obras, pero en las plazas más céntricas habían hecho un buen uso de las vallas que tapaban la obra... colores, ventanitas para escribir y un mural de zapatos era lo que había en Kongens Nytorv.
- Los desayunos y los sandwiches de Riccos, fuimos varias veces, porque lo teníamos cerquita del hotel, era tranquilo y todo estaba buenísimo. En Kongensagde.
- Las bicicletas, y ver realmente una ciudad que se mueve en este medio de transporte. Y que tanto conductores, peatones y ciclistas están hechos a ello.
- Los parques, como el Rosenborg en el que nos pasamos más de un rato leyendo y tejiendo. 
- Comer en Laudromat café, con lavandería, buena música y una curiosa decoración con libros.
- El museo Lousiana que nos lo habían recomendado mucho pero que no imaginábamos que nos iba a gustar tanto... Suerte tuvimos, porque aun sin que se sature y puedas estar tranquilamente recorriendo cada rincón, llegamos justo cuando lo abrieron y lo pudimos ver por instantes vacío... Se llega en tren de forma muy cómoda. Y las vistas al mar son maravillosas. 
- La Sirenita, que no tiene nada de especial, que nos habían dicho que era muy pequeña por lo que me la imaginé diminuta, así que cuando la vi me pareció hasta grande. Que tienes que pedir la vez para subir al niño para hacerle una foto, imagen que me recordó a las fiestas de mi pueblo cuando se saca al santo y se suben a todos los niños a él... en fin, estas cosas son las que no se pueden evitar. 
- Las casas de colores, obvio.
- El Jardín Botánico... una pasada! Como todo nuestro viaje!

Me dejo todas las cervezas que tomamos, los arenques, los baños en los canales de los daneses, la no-visita al Tívoli, la visita a Christiania, pero ya va siendo hora de bajarse a la piscina, playa y disfrutar de esta tarde de viernes!


23.7.14


Una de las cosas de las que más disfrutamos por Copenhague fue de la costumbre de ir a los parques a tirarse en el césped y montar un picnic en toda regla! Con mantel e incluso, había gente que llevaba hasta copas! 

El nuestro era mucho más improvisado pero lo empleábamos para leer y ganchillear un rato. Por cierto, yo me subí la aguja de ganchillo sin problema al avión, supongo que las de tejer hubieran sido más complicadas pero con esta, ni la vieron! 

He comenzado mi primera labor sería de ganchillo, estoy muy contenta pero el resultado lo veréis cuando lo acabe, sólo deciros que es para una personita muy muy especial... 

P.D: el algodón es Eco, en La Laborteca están de rebajas y están que lo tiran! yo os lo recomiendo, es suave, cunde muchísimo y tienes unos colores preciosos!

22.7.14


Ahora que todo ha pasado, entenderéis todo este paréntesis sin dejarme caer por aquí. Ya han pasado 10 días de la boda y recién aterrizados de nuestro viaje, no paran de aparecer imágenes por nuestra cabeza de un día tan especial para nosotros. No nos damos cuenta de lo rápido que pasa hasta que se pasa... y así ha sido. 

En junio aún seguíamos enviando invitaciones, invitaciones que hicimos una a una, con su sobre recortado, pegado y cerrado por nuestras manitas. Mañanas y noches que pasamos escuchando discos enteros unos tras otros hasta llegar al número de invitados... 
A principios de julio, nos llegó un regalito muy especial... los jabones que Bergamota&Cedro hicieron exclusivamente para nosotros... Tuve que advertir más de una vez, que eran jabones y no dulces, porque si no más de uno se los hubiesen comido. Muchas gracias Rita, muchas gracias Toñi. 
La mañana del 12 de julio, llegó temprano, con los fotógrafos desde las 11 rondando por casa, haciendo de nosotros lo que querían y nosotros dejándonos hacer... tanto, que casi llegamos tarde a la ceremonia civil en la Casa del Reloj. 
La ceremonia duró un segundo, de los artículos que se leyeron sólo escuche (casualmente!) el de las tareas del hogar, la señora concejala fue toda sonrisas, sólo teníamos un anillo, yo no sabía si dar la mano o no a G. así que me la pasé con las manitas a los lados y sujetando el ramo de nardos que improvisé por la mañana y aún así fue tiempo necesario para emocionarnos un poquito y que asomase la lagrimilla a más de uno en la sala... y es que cosas así, no ocurren todos los días. 

Una cerveza para brindar, sesión de fotos, comida a contrarreloj pero buenísima en La Otra Casa y coger un taxi con la madre de la novia, la madre del novio, la testigo, una novia infame y la recién casada a toda velocidad porque estaba Laura, la maquilladora, esperando en el lugar de la celebración. Puros nervios.

Unas pocas más de fotos en el espacio, sesión de sombra aquí y sombra allá con Laura (mil gracias Ana!) y más nervios cuando vi aparecer a algunos invitados antes de la hora! y mientras esto ocurría dentro, fuera se realizaban las pruebas de sonido y de vídeo (gracias Natalia, Marga y Miriam), se organizaba el catering y en el baño, suegra, testiga, fotógrafa, novia infame se pegaban una ducha de pies en la inmensa bañera... (y sí, de este momento también hay fotos!)

A las 19:30 suena Agnes Obel... es la señal, todo lo que sucedió después salió según lo esperado, incluso mejor de lo que habríamos podido llegar a imaginar. Tan solo nos quedan palabras de agradecimiento a todas las personas que estuvieron allí con nosotros y a los que no pudieron estar... 1000 gracias! Sabemos que esto no hubiera salido sin la ayuda o sin la presencia de todos vosotros. Nos hicisteis pasar un día maravilloso. 

Una y mil veces más... G R A C I A S

Unos días después volamos hacia Copenhague, pero esta parte queda como una segunda parte de esta "crónica de una boda anunciada"... tendréis que esperar... 

Y mientras escribía esto, he recibido un whatsap de los fotógrafos, Diego y Anjana, que me decían que están a puntito de tener las fotos... oh, sí, también habrá una tercera parte... tendréis que volver a esperar para ver los vestidos, porque uno en especial se merece también su propio especial...



12.6.14


Hace un par de semanas nos comenzamos nuestro verano con un corto viaje a Barcelona. Hacía 8 años que no íbamos juntos y ya nos apetecía volver. Siempre se lo digo a G. pero si tuviera que elegir un momento especial, no tendría ninguna duda y me quedaría con la tarde que pasamos hace tantos años en el pabellón de Mies Van der Rohe. No puedo decir que hiciéramos nada, allí no se hace nada, tan sólo "se está" y eso hicimos nosotros, estar durante un par horas allí... Y siempre he querido regresar a esa sensación... 

Os dejo con unas imágenes del viaje: no pueden ser todas, pero todas son un resumen de: 
Primavera Sound, desayuno en el Cometa, paseos por las calles, librería Calders, comida en Casa Ponsa, negronis y gimlets en el Dry Martini, hacer cola en el Ramen, bikini en el Taranná, vermut de Morrofi, gildas y patatas con salsa, caracoles en Can Lluis, Cacaolat en la Granja Viader, visita a Nido de Abeja, vistas desde la Pedrera, helado y pabellón. Y un montón de pasos que no contamos que nos los quedamos debajo de nuestras suelas... Para regresar, siempre para volver a lo bueno...